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Reunión misionera mundial termina en las huellas de Pablo


Este domingo, cristianos de más de cien naciones, representando iglesias de cada región del planeta y de la mayoría de las tradiciones históricas de la cristiandad, concluyeron su conferencia mundial sobre misión y evangelización con un "culto de envío" en el centro de Atenas, justamente en el sitio en el que Pablo dirigió su sermón a los atenienses.

El pastor Dr. Samuel Kobia, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), predicó allí donde siglos atrás Pablo reconoció el contexto religioso y filosófico local, pero también proclamó el significado universal del evangelio.

En el Areópago, o "colina de Marte", Pablo enseñó que Dios había creado a las naciones "para que todos lo busquen y puedan encontrarlo. Aunque lo cierto es que no está lejos de nosotros. Él nos da poder para vivir y movernos, y para ser lo que somos."

Testimonio de la diversidad

La 13* Conferencia sobre Misión Mundial y Evangelización, reunida del 9 al 16 de mayo junto al mar Egeo, 30 kilómetros al este de Atenas, fue un testimonio de la diversidad de la religión mundial que ha crecido a partir del mensaje apostólico.

A la vez que descubrían muchas señales de unidad en medio de ellos, los alrededor de 650 participantes también procuraron abordar las divisiones del mundo, mientras discutían el tema de la conferencia: "Ven, Espíritu Santo, sana y reconcilia! Llamados en Cristo a ser comunidades de sanación y reconciliación".

Las iglesias miembros del CMI aportaron representantes de una amplia gama de tradiciones: ortodoxa, protestante, anglicana, bautista, independiente, unida, instituida africana y pentecostal.

Adicionalmente, un número significativo de iglesias evangélicas y pentecostales que no pertenecen al CMI también participaron y, por vez primera en este tipo de conferencias, los 42 representantes de la nutrida delegación de la Iglesia Católica Romana asistieron no como observadores, sino como miembros plenos.

Para muchos, lo que caracterizó de manera especial a esta conferencia fue precisamente esta "creciente participación".

Mercado de ideas y experiencias

La atmósfera de la conferencia se diferenció de muchas asambleas ecuménicas, asignando un tiempo considerable para las oraciones en común, los estudios bíblicos y la discusión en grupos pequeños de asuntos relacionados con los temas de sanidad y reconciliación.

Las plenarias exploraron subtemas como la construcción de la comunidad, la superación de la violencia, la lucha contra el VIH/SIDA y la promoción de una iglesia que esté abierta a la gente de cualquier condición física o espiritual.

Los mercados de ideas y experiencias, que fueron bautizados con el término griego "synaxeis", ofrecieron oportunidades adicionales para examinar problemas no incluidos en la agenda formal del evento.

Un llamado a la reconciliación

Los participantes en la conferencia reconocieron que las divisiones entre los cristianos persisten, pero que los cambios que afectan al mundo en el nuevo milenio constituyen un desafío sin precedentes para la misión y el testimonio cristiano, y llamaron a las iglesias al arrepentimiento y la reconciliación.

Un "mensaje", o carta formal de la conferencia a las iglesias, redactado por participantes durante la semana, fue referido para su finalización a la Comisión de Misión Mundial y Evangelización.

Un símbolo marcante

Un símbolo marcante en la vida de la conferencia fue una cruz de cinco metros levantada junto a la tienda donde se celebraron los servicios de culto, un regalo de las iglesias cristianas de Jerusalén.

En el plenario de clausura la pastora Ruth Bottoms, moderadora de la conferencia, anunció que la cruz será llevada a Porto Alegre, Brasil, para la novena Asamblea del CMI, a celebrarse en febrero de 2006. Allí, la cruz ayudará a contar la historia de esta conferencia misionera, así como la historia de aquellos que sufren en la tierra donde nació Jesús. Después, la cruz será devuelta a Atenas y será preservada por las iglesias de Grecia.