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Necesitamos la presencia sanadora del Espíritu



A la conferencia, culto de la mañana en la tradición pentecostal

Por Manuel Quintero

Dos líderes pentecostales chilenos que participan en la Conferencia Mundial sobre Misión y Evangelización en Atenas hablan sobre el proselitismo, el profetismo y la sanación.

Además de ser la primera conferencia sobre misión y evangelización realizada en suelo predominantemente ortodoxo, la cita de Atenas se ha caracterizado por una significativa participación de iglesias pentecostales, entre ellas varias de América Latina. Acerca de esa participación y del tema de la sanación, el obispo Ulises Muñoz y el pastor Gerard Valdivia, representantes de la Iglesia Pentecostal de Chile comparten aquí sus impresiones.

La presencia de una nutrida representación pentecostal es algo inédito en estas conferencias. ¿Cómo valoran esta participación?

Obispo Muñoz: Es significativo que el Consejo Mundial de Iglesias haya invitado a las iglesias pentecostales, porque ellas pueden hacer un aporte importante a esta conferencia, en razón de su tema.

En América Latina los pentecostales tenemos en común las experiencias de sufrimiento y de quebranto, y necesitamos la presencia sanadora del Espíritu. Ese mismo Espíritu puede ayudarnos a ir más allá de las diferencias y fortalecer los dones para la sanación y la reconciliación de nuestras propias comunidades de fe y de nuestros pueblos.

En su presentación el primer día de la conferencia, el teólogo pentecostal peruano-coreano Wonsuk Ma destacó que, al recibir el poder del Espíritu, el cristiano pentecostal se siente impulsado a dar testimonio, y que ese celo misionero explica el extraordinario crecimiento de las iglesias pentecostales y carismáticas en todo el mundo. El arzobispo Christodoulos, cabeza de la Iglesia de Grecia, planteó el asunto desde otra perspectiva: la iglesia no hace prosélitos, más bien es el Espíritu quien añade a aquellos que han de ser salvados.

Pastor Valdivia: Jesús dijo: "Vayan y hagan discípulos y bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo..." Las iglesias pentecostales han sido acusadas de hacer proselitismo, pero en el caso de Chile esa acusación carece de fundamento. En nuestro país, las iglesias pentecostales no tratan de alcanzar con el Evangelio a católicos romanos practicantes, ni menos "robar" ovejas a otros rediles de las iglesias históricas.

Gozando de la libertad de conciencia y de culto garantizadas por la constitución, las iglesias pentecostales van y predican en las calles; la gente escucha y es alcanzada de esta manera por el Evangelio. La mayoría de los que lo aceptan son personas que fueron bautizadas de pequeños en la Iglesia Católica Romana, pero que no practican el catolicismo.

En círculos académicos se habla hoy de un profetismo de los creyentes dentro del pentecostalismo, una función que complementaría la noción tradicional del sacerdocio de todos los creyentes que heredamos de la Reforma del siglo XVI.

Obispo Muñoz: Hay dos maneras de apreciar el profetismo en nuestra iglesias. Una es hacia el interior mismo de las congregaciones, donde se da el profetismo vinculado con la espiritualidad. La otra es hacia afuera; en un contexto donde se necesita grandemente una iglesia que sea fiel al testimonio de Jesucristo y que, con ese poder del Espíritu Santo, pueda manifestar lo que el Señor quiere de la sociedad, de la familia, de la comunidad y de cada individuo.


¿Están satisfechos con el tratamiento que se ha dado al tema de la sanación en esta conferencia?

Obispo Muñoz: Personalmente difiero un tanto con el énfasis que se ha puesto en la conferencia en el tema de la sanación en un sentido externo, corporal, que podría llegar a confundirse en algunos casos con la curandería. Prefiero pensar en la santidad frente a la realidad de un mundo muy enfermo y fragmentado; prefiero hablar de la sanación integral del individuo, de la familia y de la sociedad. Porque habiendo sanación integral, la reconciliación es más fácil.

Leí recientemente un informe sobre los presos políticos en Chile. Son más de 2.700 testimonios de personas que sufrieron torturas, personas que llevan en sí mismas las marcas, el trauma, de las violaciones a que fueron sometidas, tanto en su integridad física como moral. En estos casos, la iglesia puede ser un instrumento sanador, no solo con la fuerza de su discurso teológico, sin fundamentalmente con el poder del Espíritu.

Respecto de la sanación hay diferentes posiciones dentro del pentecostalismo, de manera que no es posible generalizar. Creemos en la sanación del cuerpo, pero no como algo sujeto a la ley de la oferta y la demanda. En nuestra iglesia hay muchos testimonios de curación. Pero no se puede endosar a la iglesia el "fracaso" si la gente que viene no sana, porque la sanidad es fruto de la acción y de la voluntad de Dios.

Pastor Valdivia: Es verdad que las congregaciones pentecostales están constituidas por personas de escasos recursos económicos que a veces no tienen los medios para pagar el seguro y la atención médica. Pero lo esencial es que las iglesias pentecostales son eminentemente bíblicas; y en el evangelio de Marcos encontramos aquella promesa de Jesús: "Colocarán sus manos sobre los enfermos y ellos sanarán" (16:18). El hermano o hermana enferma viene a la iglesia y pide la oración. Oramos por esa persona, y su sanación queda en manos de Dios. Pero no hacemos de la sanación algo especial, sino que es parte del ministerio de la Iglesia.
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(*) Manuel Quintero, periodista cubano y ex director de comunicaciones del Consejo Latinoamericano de Iglesias, es director de Frontier Internship in Mission.